‘El Chollo’ Simeone

‘El Chollo’ Simeone

‘El Chollo’ Simeone


Algunos le llaman ‘el Chulo’, por su actitud durante los partidos; otros ‘Sicagone’, por sus planteamientos amarrategui especialmente cuando se planta enfrente de un rival un poco más fuerte que el Villarreal; yo, sin embargo, me he decantado por la denominación de ‘El Chollo’ que describe perfectamente al entrenador del Atleti y a su equipo cuando juegan contra el Real Madrid en Champions League.

Más allá de que cada vez que se enfrentan al Chollo, el doce de Zizú (o de quien sea), les atraca el partido, la manera de enfrentar los partidos que tiene el entrenador del Atlético de Madrid se ha tornado catastrófica para los intereses rojiblancos. A los resultados me remito. El que dicen mejor entrenador de la historia del Atleti ha ganado en tropecientos años una liga, una copa y una o dos Europa League (no se el número exacto porque es un trofeo que, mayormente, no le importa ni al que lo inventó).

Esto es todo lo que ha ganado El Chollo, que no parece mucho sobre todo si lo comparamos con lo que ha perdido, y no solo con lo que ha perdido, sino con lo que le ha regalado al eterno rival de su equipo: dos champions y un pase a una final. Sus planteamientos tácticos ramplones, su estrategia psicológica basada en el tan manido ‘partido a partido’, y sus gestos agarrándose los huevos y agitando a la grada, no le han bastado para ganar el partido que tenía que ganar.

Igual si en vez de agarrarse los huevos tanto, le hubiese echado un par para salir en rueda de prensa a explicar los atracos que le han hecho los de Chamartín, otro gallo cantaría. A lo mejor si tras el gol en fuera de juego de Ramos, o mismamente el de Cristiano o, sin ir más lejos, tras la agresión de Sergio Ramos a Lucas, en vez de reírle las gracias a Susana Guasch tras un 3-0, hubiese hablado con el lacayo de Florentino, Enrique Cerezo, para exigirle que denunciase al asesino de Camas ante la UEFA, mejor le habría ido.

Se discutía hace poco si habría que hacerle una estatua al Chollo en el nuevo Wanda Metropolitano, pero si todavía tienen los colchoneros esa idea en mente, quizá sea mejor que se la hagan el el Vicente Calderón y la coloquen en el banquillo justo antes de la demolición. Y si no quieren, no pasa nada, el Visir de Chamartín siempre tendrá un hueco en su corazón y en su estadio para un técnico que tanto les ha dado… Si ya lo dijo cuando jugaba en el Sevilla: “Solo me iré de Nervión para fichar por el Real Madrid”. Una desgracia que su deseo no se hiciera finalmente realidad.

Algunos le llaman ‘el Chulo’, por su actitud durante los partidos; otros ‘Sicagone’, por sus planteamientos amarrategui especialmente cuando se planta enfrente de un rival un poco más fuerte que el Villarreal; yo, sin embargo, me he decantado por la denominación de ‘El Chollo’ que describe perfectamente al entrenador del Atleti y a su equipo cuando juegan contra el Real Madrid en Champions League.

Más allá de que cada vez que se enfrentan al Chollo, el doce de Zizú (o de quien sea), les atraca el partido, la manera de enfrentar los partidos que tiene el entrenador del Atlético de Madrid se ha tornado catastrófica para los intereses rojiblancos. A los resultados me remito. El que dicen mejor entrenador de la historia del Atleti ha ganado en tropecientos años una liga, una copa y una o dos Europa League (no se el número exacto porque es un trofeo que, mayormente, no le importa ni al que lo inventó).

Esto es todo lo que ha ganado El Chollo, que no parece mucho sobre todo si lo comparamos con lo que ha perdido, y no solo con lo que ha perdido, sino con lo que le ha regalado al eterno rival de su equipo: dos champions y un pase a una final. Sus planteamientos tácticos ramplones, su estrategia psicológica basada en el tan manido ‘partido a partido’, y sus gestos agarrándose los huevos y agitando a la grada, no le han bastado para ganar el partido que tenía que ganar.

Igual si en vez de agarrarse los huevos tanto, le hubiese echado un par para salir en rueda de prensa a explicar los atracos que le han hecho los de Chamartín, otro gallo cantaría. A lo mejor si tras el gol en fuera de juego de Ramos, o mismamente el de Cristiano o, sin ir más lejos, tras la agresión de Sergio Ramos a Lucas, en vez de reírle las gracias a Susana Guasch tras un 3-0, hubiese hablado con el lacayo de Florentino, Enrique Cerezo, para exigirle que denunciase al asesino de Camas ante la UEFA, mejor le habría ido.

Se discutía hace poco si habría que hacerle una estatua al Chollo en el nuevo Wanda Metropolitano, pero si todavía tienen los colchoneros esa idea en mente, quizá sea mejor que se la hagan el el Vicente Calderón y la coloquen en el banquillo justo antes de la demolición. Y si no quieren, no pasa nada, el Visir de Chamartín siempre tendrá un hueco en su corazón y en su estadio para un técnico que tanto les ha dado… Si ya lo dijo cuando jugaba en el Sevilla: “Solo me iré de Nervión para fichar por el Real Madrid”. Una desgracia que su deseo no se hiciera finalmente realidad.

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