El efecto Pedrerol sacaría al Madrid del bache

El efecto Pedrerol sacaría al Madrid del bache

El efecto Pedrerol sacaría al Madrid del bache


T ras el robo en Madrid ante el Bayern, y el intento fallido de atraco en el Clásico, donde Zizú mostró todas sus cualidades como entrenador, se vislumbra que Florentino Pérez puede estar poniendo ya en marcha la maquinaria de sustitución del argelino. No hace falta que vaya muy lejos.

El hombre que están buscando está en casa y se llama Josep Pedrerol. Si el Visir de Chamartín quiere que el Real Madrid vuelva a ser el que era, no hay nadie mejor en el mercado actual que el director catalán.

El showman muestra cada noche desde su interminable espacio televisivo nocturno la polivalencia de la que ha hecho gala durante su extensa carrera, y que bien podría aplicar en la Ejercito del Visirato para darle un soplo de aire fresco en un fin de temporada donde los blancos tienen que transformar los regalos arbitrales  en copas robadas.

Me explico. Pedrerol se ha destacado por ser capaz de recuperar para su show a periodistas acabados como Alfredo Duro, Paco García Caridad o Tomás Roncero. Quizá podría hacer lo mismo con ex-jugadores como Sergio Ramos  o Cristiano Ronaldo que están para partido de homenaje.

Josep ha realizado una labor indiscutible con la cantera, subiendo al primer equipo a tipos como Nacho Peña o Edu Aguirre, que de no ser por el liderazgo del presentador, estarían probablemente – palanca de coche en mano – siendo pasto de los rincones más marginales de Madrid. Imagínense lo que el catalán podría conseguir con Nacho o Lucas Vázquez, que a diferencia de sus colaboradores, si que tienen algún talento.

¿Visualizan a Morata y Casemiro enganchando tres pases consecutivos? ¿No, verdad? Pues Pedrerol ha conseguido que Rafa Guerrero, Ramos Marcos e incluso Paco Buyo, hayan llegado a encadenar tres palabras seguidas sin liarse.

A nivel táctico ha descubierto la polivalencia de Irene Junquera, que ha pasado de leer mensajes en un ordenador sentada sobre su banqueta de barra americana, a compartir asiento con super-estrellas del nivel de José Luis Sanchez, que se perfilaba como segundo entrenador del catalán antes de que lo traicionase.

Además, en caso de fracaso en el terreno de juego, Pedrerol no solo maneja con maestría el vivir del pasado, sino que lo maquilla de manera tal que ha conseguido convencer al mundo de que Álvaro Benito y Guti fueron jugadorazos de época como así se puede constatar en los numerosos tuits que recibe el programa alabando los grandes partidos – que nadie, nunca, vio – de ambos jugadores. Incluso, en el caso del rubio, se ha llegado al entendimiento general de que se comportaba con profesionalidad y entrega, siendo la realidad que se borraba del 90% de los partidos y se pasaba las noches de barra en barra rompiendo corazones. Un genio de la pizarra que sin duda llevaría a jugadores irrelevantes y fiesteros, como Isco, a la cumbre del liderazgo no solo del Real Madrid, también del mundo, como así ha hecho con su late night show.

Además, Josep no solo garantiza el nivel más alto de servilismo en casa, sino que además es una catapulta activa las veinticuatro horas del día contra los enemigos de Florentino. Nada escapa a sus editoriales, que harían que la selección alcanzase aún más difusión internacional, y que llevarían la marca Real Madrid agolpando a los aficionados de todo el mundo en torno a una idea única e irrefutable.

Pedrerol sería capaz de vender al mundo la excelencia de una derrota o una victoria con robo como hizo, por ejemplo, tras el partido del Real Madrid contra el Levante el año pasado, donde tras una victoria con goles de penalty, en propia meta y en el tiempo de descuento (???) se destapó con un tuit que fue creado para atracos arbitrales.

Y si alguno trata de boicotear a nuestro showman por falta de experiencia, teniendo a Zizú sentado en el banquillo, que trate de nuevo porque esa excusa ya no nos sirve. Sin duda, Pedrerol es el hombre, que puede llevar al Real Madrid a ganar la trigésima, y a revivir el periodo de gloria de los años cincuenta.

T ras el robo en Madrid ante el Bayern, y el intento fallido de atraco en el Clásico, donde Zizú mostró todas sus cualidades como entrenador, se vislumbra que Florentino Pérez puede estar poniendo ya en marcha la maquinaria de sustitución del argelino. No hace falta que vaya muy lejos.

El hombre que están buscando está en casa y se llama Josep Pedrerol. Si el Visir de Chamartín quiere que el Real Madrid vuelva a ser el que era, no hay nadie mejor en el mercado actual que el director catalán.

El showman muestra cada noche desde su interminable espacio televisivo nocturno la polivalencia de la que ha hecho gala durante su extensa carrera, y que bien podría aplicar en la Ejercito del Visirato para darle un soplo de aire fresco en un fin de temporada donde los blancos tienen que transformar los regalos arbitrales  en copas robadas.

Me explico. Pedrerol se ha destacado por ser capaz de recuperar para su show a periodistas acabados como Alfredo Duro, Paco García Caridad o Tomás Roncero. Quizá podría hacer lo mismo con ex-jugadores como Sergio Ramos  o Cristiano Ronaldo que están para partido de homenaje.

Josep ha realizado una labor indiscutible con la cantera, subiendo al primer equipo a tipos como Nacho Peña o Edu Aguirre, que de no ser por el liderazgo del presentador, estarían probablemente – palanca de coche en mano – siendo pasto de los rincones más marginales de Madrid. Imagínense lo que el catalán podría conseguir con Nacho o Lucas Vázquez, que a diferencia de sus colaboradores, si que tienen algún talento.

¿Visualizan a Morata y Casemiro enganchando tres pases consecutivos? ¿No, verdad? Pues Pedrerol ha conseguido que Rafa Guerrero, Ramos Marcos e incluso Paco Buyo, hayan llegado a encadenar tres palabras seguidas sin liarse.

A nivel táctico ha descubierto la polivalencia de Irene Junquera, que ha pasado de leer mensajes en un ordenador sentada sobre su banqueta de barra americana, a compartir asiento con super-estrellas del nivel de José Luis Sanchez, que se perfilaba como segundo entrenador del catalán antes de que lo traicionase.

Además, en caso de fracaso en el terreno de juego, Pedrerol no solo maneja con maestría el vivir del pasado, sino que lo maquilla de manera tal que ha conseguido convencer al mundo de que Álvaro Benito y Guti fueron jugadorazos de época como así se puede constatar en los numerosos tuits que recibe el programa alabando los grandes partidos – que nadie, nunca, vio – de ambos jugadores. Incluso, en el caso del rubio, se ha llegado al entendimiento general de que se comportaba con profesionalidad y entrega, siendo la realidad que se borraba del 90% de los partidos y se pasaba las noches de barra en barra rompiendo corazones. Un genio de la pizarra que sin duda llevaría a jugadores irrelevantes y fiesteros, como Isco, a la cumbre del liderazgo no solo del Real Madrid, también del mundo, como así ha hecho con su late night show.

Además, Josep no solo garantiza el nivel más alto de servilismo en casa, sino que además es una catapulta activa las veinticuatro horas del día contra los enemigos de Florentino. Nada escapa a sus editoriales, que harían que la selección alcanzase aún más difusión internacional, y que llevarían la marca Real Madrid agolpando a los aficionados de todo el mundo en torno a una idea única e irrefutable.

Pedrerol sería capaz de vender al mundo la excelencia de una derrota o una victoria con robo como hizo, por ejemplo, tras el partido del Real Madrid contra el Levante el año pasado, donde tras una victoria con goles de penalty, en propia meta y en el tiempo de descuento (???) se destapó con un tuit que fue creado para atracos arbitrales.

Y si alguno trata de boicotear a nuestro showman por falta de experiencia, teniendo a Zizú sentado en el banquillo, que trate de nuevo porque esa excusa ya no nos sirve. Sin duda, Pedrerol es el hombre, que puede llevar al Real Madrid a ganar la trigésima, y a revivir el periodo de gloria de los años cincuenta.

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