Sergio Ramos, “PESELLÉ”

Sergio Ramos, ‘PESELLÉ’

Sergio Ramos, ‘PESELLÉ’


Más allá de la contundente follada ejecutada por Messi ayer en los cuarteles del visirato (2-3), de una nueva lamentable actuación de Cristiano y del patetismo estratégico tanto de Luis Enrique, que se dejó empatar con 10 un partido que ganaba fuera, como de Zizú, que perdió un partido porque tiene de entrenador de fútbol lo que yo de arrastrador de cajas de Coca Cola, el protagonista del partido fue sin duda Caballo Loco Ramos, que volvió a salir en la foto de la falta de profesionalidad y del carnicerismo más rastrero en el campo y del retraso mental más pronunciado del universo en zona mixta.

Sería ridículo negar que Sergio Ramos fue protagonista en las Champions que el Real Madrid le birló al Atleti, donde compensó su pésima labor defensiva con tres o cuatro goles decisivos a la salida de córner, por los que algunos desquiciados a sueldo llegaron a pedir el Balón de Oro. Pero peor sería olvidarse de que Ramos ha sido siempre actor principal de los episodios más negros de la reciente historia del madridismo.

Se quedo sin cintura cuando Ronaldinho se la destrozó entre los aplausos del Bernabéu (0-3); se tragó una tras otra las internadas de Henry en la paliza histórica (2-6) que sellaba la temporada 2008/2009; perdió todos los duelos con Villa en la manita (5-0) que el Barcelona le endosó al Madrid en la primera temporada de Mourinho, partido que acabó expulsado tras una entrada criminal a Messi con el tiempo cumplido y sendas agresiones a Puyol y Xavi.

El jugador más expulsado de la historia del Real Madrid – 5 rojas en los clásicos – (pese a las decenas que le han perdonado) vio pasar a Diego Costa como un expreso en el gol del empate de la Final de Copa ante el Atlético de Madrid, fue colaborador necesario del poker de Lewandosky en Dortmund, y lanzó a las nubes el penalty que eliminó a su equipo en su duelo de semifinales frente al Bayern Munich. Por no hablar del que falló ante Brasil en la Copa Confederaciones, donde convirtió – con la ayuda inestimable de Arbeloa- a Neymar en Messi; y del último mundial donde fue pieza clave en la eliminación de la Selección Española en la primera fase, del 3-4 con expulsión contra Neymar, y la asistencia a Morata en la semifinal de la Champions contra la Juve.

Vanagloriado por los piperos y protegido por la prensa del pesebre y por el Visir de Chamartín, Sergio Ramos además de un paquete es traicionero. Se vengaba cada vez que tiene ocasión de Mourinho, porque le dejó una tarde en el banquillo tras haber hecho el ridículo ante Alexis en el partido contra el Getafe y resucitar a Trochowsky en su duelo contra el Sevilla, y no pierde la ocasión de dejar recaditos envenenados a ese técnico ‘con más nombre que títulos’.

Su historia reciente no ha sido mejor. Lamentable en sus labores defensivas en liga, solo ha sido capaz de sobrevivir futbolísticamente gracias a sus megafamosos goles de cabeza a la salida de córner. Gloriosa fue la actuación que tuvo la semana pasada contra el Bayern, con gol en propia meta incluido y ayer ante el Barcelona, donde de nuevo, intento asesinar a Messi como ya sucedió en la arriba mencionada manita.

Horrible en defensa, el ‘camero’ decidió ser director y actor protagonista de una ‘performance’ que hará olvidar su desaparición en el campo: se encaró con el árbitro a grito pelado sin que este hiciera nada y, cuando vio que el partido se le escapaba de las manos, se borró con una memorable hostia en el centro del campo al jugador que le estaba levantando el protagonismo. Se fue maldiciendo a Piqué, haciendo gestitos al resto, y aplaudiendo a no se sabe quien (al contrario que sucedió con Neymar, el árbitro no lo hizo constar en el acta), pero recuperó con su show el primer plano que el fútbol le había levantado. Un primer plano que quiso mantener una vez acabado el partido con la nueva palabra que ha aprendido este año :’ ‘PSG’, o como dice él (y seguro piensa que se escribe), PESELLÉ:

– “Hola Sergio, has hecho el ridículo hoy, que te ha pasado”
– “PESELLÉ.”

– “Que te parecen las declaraciones de Piqué.”
– “Preguntale al PESELLÉ.”

– “Has intentado matar a Messi con tu salvaje entrada”.
– “¿No has visto el partido del PESELLÉ?”

– “El árbitro no ha apuntado en el acta que has aplaudido como Neymar. ¿Tienes algo que decir?”
– “No. Pero voy a tuitear ahora algo sobre el PESELLÉ”

PESELLÉ, dice el capitan de una banda de malhechores que ha robado no menos de 20 partidos esta temporada. PESELLÉ dice el Abu Bakr al-Baghdadi del fútbol. Pues nada amigo, PESELLÉ carnicero. PESELLÉ.

Más allá de la contundente follada ejecutada por Messi ayer en los cuarteles del visirato (2-3), de una nueva lamentable actuación de Cristiano y del patetismo estratégico tanto de Luis Enrique, que se dejó empatar con 10 un partido que ganaba fuera, como de Zizú, que perdió un partido porque tiene de entrenador de fútbol lo que yo de arrastrador de cajas de Coca Cola, el protagonista del partido fue sin duda Caballo Loco Ramos, que volvió a salir en la foto de la falta de profesionalidad y del carnicerismo más rastrero en el campo y del retraso mental más pronunciado del universo en zona mixta.

Sería ridículo negar que Sergio Ramos fue protagonista en las Champions que el Real Madrid le birló al Atleti, donde compensó su pésima labor defensiva con tres o cuatro goles decisivos a la salida de córner, por los que algunos desquiciados a sueldo llegaron a pedir el Balón de Oro. Pero peor sería olvidarse de que Ramos ha sido siempre actor principal de los episodios más negros de la reciente historia del madridismo.

Se quedo sin cintura cuando Ronaldinho se la destrozó entre los aplausos del Bernabéu (0-3); se tragó una tras otra las internadas de Henry en la paliza histórica (2-6) que sellaba la temporada 2008/2009; perdió todos los duelos con Villa en la manita (5-0) que el Barcelona le endosó al Madrid en la primera temporada de Mourinho, partido que acabó expulsado tras una entrada criminal a Messi con el tiempo cumplido y sendas agresiones a Puyol y Xavi.

El jugador más expulsado de la historia del Real Madrid – 5 rojas en los clásicos – (pese a las decenas que le han perdonado) vio pasar a Diego Costa como un expreso en el gol del empate de la Final de Copa ante el Atlético de Madrid, fue colaborador necesario del poker de Lewandosky en Dortmund, y lanzó a las nubes el penalty que eliminó a su equipo en su duelo de semifinales frente al Bayern Munich. Por no hablar del que falló ante Brasil en la Copa Confederaciones, donde convirtió – con la ayuda inestimable de Arbeloa- a Neymar en Messi; y del último mundial donde fue pieza clave en la eliminación de la Selección Española en la primera fase, del 3-4 con expulsión contra Neymar, y la asistencia a Morata en la semifinal de la Champions contra la Juve.

Vanagloriado por los piperos y protegido por la prensa del pesebre y por el Visir de Chamartín, Sergio Ramos además de un paquete es traicionero. Se vengaba cada vez que tiene ocasión de Mourinho, porque le dejó una tarde en el banquillo tras haber hecho el ridículo ante Alexis en el partido contra el Getafe y resucitar a Trochowsky en su duelo contra el Sevilla, y no pierde la ocasión de dejar recaditos envenenados a ese técnico ‘con más nombre que títulos’.

Su historia reciente no ha sido mejor. Lamentable en sus labores defensivas en liga, solo ha sido capaz de sobrevivir futbolísticamente gracias a sus megafamosos goles de cabeza a la salida de córner. Gloriosa fue la actuación que tuvo la semana pasada contra el Bayern, con gol en propia meta incluido y ayer ante el Barcelona, donde de nuevo, intento asesinar a Messi como ya sucedió en la arriba mencionada manita.

Horrible en defensa, el ‘camero’ decidió ser director y actor protagonista de una ‘performance’ que hará olvidar su desaparición en el campo: se encaró con el árbitro a grito pelado sin que este hiciera nada y, cuando vio que el partido se le escapaba de las manos, se borró con una memorable hostia en el centro del campo al jugador que le estaba levantando el protagonismo. Se fue maldiciendo a Piqué, haciendo gestitos al resto, y aplaudiendo a no se sabe quien (al contrario que sucedió con Neymar, el árbitro no lo hizo constar en el acta), pero recuperó con su show el primer plano que el fútbol le había levantado. Un primer plano que quiso mantener una vez acabado el partido con la nueva palabra que ha aprendido este año :’ ‘PSG’, o como dice él (y seguro piensa que se escribe), PESELLÉ:

– “Hola Sergio, has hecho el ridículo hoy, que te ha pasado”
– “PESELLÉ.”

– “Que te parecen las declaraciones de Piqué.”
– “Preguntale al PESELLÉ.”

– “Has intentado matar a Messi con tu salvaje entrada”.
– “¿No has visto el partido del PESELLÉ?”

– “El árbitro no ha apuntado en el acta que has aplaudido como Neymar. ¿Tienes algo que decir?”
– “No. Pero voy a tuitear ahora algo sobre el PESELLÉ”

PESELLÉ, dice el capitan de una banda de malhechores que ha robado no menos de 20 partidos esta temporada. PESELLÉ dice el Abu Bakr al-Baghdadi del fútbol. Pues nada amigo, PESELLÉ carnicero. PESELLÉ.

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