Atracazo de escándalo del Robar Madrid al Bayern

Atracazo de escándalo del Robar Madrid al Bayern

Atracazo de escándalo del Robar Madrid al Bayern


Más de lo mismo. Cuando el Bayern tuvo una mínima posibilidad de levantar la eliminatoria, el mejor jugador del doce de Zizu, Viktor Karzai, fue el que les levantó la eliminatoria con un escándalo de proporciones indescriptibles.

Yo no creía. De hecho actualicé el Mapa de Robos del Real Madrid antes de que acabara el primer tiempo. Y no me equivoqué.

Hasta seis tarjetas amarillas perdonadas a Casemiro, el nuevo aizcolari blanco y heredero de Xabi Alonso, que fue amonestado en la única y triste patada que dio en todo el partido. No queda ya nada del hijo de la gran puta que se dedicaba a segar los tobillos rivales en sus tardes de gloria en el feudo que más atracos ha presenciado en la historia del fútbol.

Por si no fuera suficiente que el Madrid continuase con doce en el terreno de juego, el colegiado hungaro expulsó a Vidal por una falta inexistente, llevando al Madrid a la prórroga con dos jugadores más.

Y digo dos jugadores más porque no estoy contando a los jueces de línea, tan decisivos como el trencilla, al dar en la prórroga dos goles en fuera de juego para poner en semifinales al grupo de delincuentes más grande de la historia del fútbol. Y ahora no hablo ni de violaciones, ni de fraudes fiscales, ni de tirarse a menores, ni de chantajear a un compañero de equipo, ni de conducir a 230 km/h por las carreteras de Madrid.

Que Dios pille confesado al rival que seleccione Florentino para las semifinales. Menudos hijos de puta.

Más de lo mismo. Cuando el Bayern tuvo una mínima posibilidad de levantar la eliminatoria, el mejor jugador del doce de Zizu, Viktor Karzai, fue el que les levantó la eliminatoria con un escándalo de proporciones indescriptibles.

Yo no creía. De hecho actualicé el Mapa de Robos del Real Madrid antes de que acabara el primer tiempo. Y no me equivoqué.

Hasta seis tarjetas amarillas perdonadas a Casemiro, el nuevo aizcolari blanco y heredero de Xabi Alonso, que fue amonestado en la única y triste patada que dio en todo el partido. No queda ya nada del hijo de la gran puta que se dedicaba a segar los tobillos rivales en sus tardes de gloria en el feudo que más atracos ha presenciado en la historia del fútbol.

Por si no fuera suficiente que el Madrid continuase con doce en el terreno de juego, el colegiado hungaro expulsó a Vidal por una falta inexistente, llevando al Madrid a la prórroga con dos jugadores más.

Y digo dos jugadores más porque no estoy contando a los jueces de línea, tan decisivos como el trencilla, al dar en la prórroga dos goles en fuera de juego para poner en semifinales al grupo de delincuentes más grande de la historia del fútbol. Y ahora no hablo ni de violaciones, ni de fraudes fiscales, ni de tirarse a menores, ni de chantajear a un compañero de equipo, ni de conducir a 230 km/h por las carreteras de Madrid.

Que Dios pille confesado al rival que seleccione Florentino para las semifinales. Menudos hijos de puta.

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