Amotinados en lista de espera

Amotinados en lista de espera

Amotinados en lista de espera

Arrigo Lucho ha vuelto a sorprendernos a todos los culés y, de paso, al resto del universo futbolero. Cuando parecía imposible tocar fondo con esta plantilla, el bocachanclas guardaespaldas de Bartomeu nos demuestra cuan aprovechable puede resultar la experiencia maratoniana para ser aplicada en el peligroso mundo de la demolición.

Nuestro Führer Pérez, ha conseguido sin quererlo, tras aquel terrorífico episodio de incompetencia sufrido en la etapa Gaspart, lo que en términos apocalípticos se podría denominar otra época de penumbra blaugrana, tras aquel terrorífico episodio de incompetencia sufrido en la etapa Gaspart.

El socio siempre tiene razón, señalan los clichés al usoy, es cierto, perderla de manera conjunta resultaría una epidemia de proporciones bíblicas a la que el culé, inmune al desánimo, no parece abocado.

El caso es parecer decentes y ello pasa por evitar colocar en la poltrona a sujetos como el juerguista Laporta, un déspota derrochador de primer orden, en aras del negocio empresarial al que algunas editoras de sospechosa conducta se apuntan sin miramientos.

Sí en tiempos de guerra fría, la disputa habitual se libraba entre las superpotencias del Kremlim y la Casa Blanca, en pleno siglo XXI lleva camino de convertirse en una guerra de guerrillas con el protagonismo del Visir de Chamartin y el ‘okupa’ Bartomeu, con el titiritero Rosell en la sombra, a los que sólo un tsunami de indignación podría apartar del palco.

Complicada coyuntura, cuando se trata de gentuza con el más mínimo sentido de la misma.

Pues eso, para amotinarse busquen pacientemente las correspondientes firmas, pidan el libro de reclamaciones y, mientras tanto, continúen atentos a las pantallas, que igual nos da por remontar a los de Emery con hattrick de Andre Gomes.

Jesús C.  Facebook  Twitter

Arrigo Lucho ha vuelto a sorprendernos a todos los culés y, de paso, al resto del universo futbolero. Cuando parecía imposible tocar fondo con esta plantilla, el bocachanclas guardaespaldas de Bartomeu nos demuestra cuan aprovechable puede resultar la experiencia maratoniana para ser aplicada en el peligroso mundo de la demolición.

Nuestro Führer Pérez, ha conseguido sin quererlo, tras aquel terrorífico episodio de incompetencia sufrido en la etapa Gaspart, lo que en términos apocalípticos se podría denominar otra época de penumbra blaugrana, tras aquel terrorífico episodio de incompetencia sufrido en la etapa Gaspart.

El socio siempre tiene razón, señalan los clichés al usoy, es cierto, perderla de manera conjunta resultaría una epidemia de proporciones bíblicas a la que el culé, inmune al desánimo, no parece abocado.

El caso es parecer decentes y ello pasa por evitar colocar en la poltrona a sujetos como el juerguista Laporta, un déspota derrochador de primer orden, en aras del negocio empresarial al que algunas editoras de sospechosa conducta se apuntan sin miramientos.

Sí en tiempos de guerra fría, la disputa habitual se libraba entre las superpotencias del Kremlim y la Casa Blanca, en pleno siglo XXI lleva camino de convertirse en una guerra de guerrillas con el protagonismo del Visir de Chamartin y el ‘okupa’ Bartomeu, con el titiritero Rosell en la sombra, a los que sólo un tsunami de indignación podría apartar del palco.

Complicada coyuntura, cuando se trata de gentuza con el más mínimo sentido de la misma.

Pues eso, para amotinarse busquen pacientemente las correspondientes firmas, pidan el libro de reclamaciones y, mientras tanto, continúen atentos a las pantallas, que igual nos da por remontar a los de Emery con hattrick de Andre Gomes.

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