Oh, blanca navidad

Ohh… Blanca Navidad

Ohh… Blanca Navidad

No se puede robar más, ni peor. Con descaro, poniéndole al fútbol la cornamenta del escudo del Kashima, el equipo con nombre de sushi que pese a que son una banda impresentable mereció sin duda llevarse una copa que el doce de Zizú les ha trincado sin disimulo. Cuatro goles de dos delincuentes dentro y fuera del campo y un juez corrupto han llevado en volandas al Real Madrid a levantar este chiste de torneo, al que solo le faltó una agresión de Mister Portugal para cerrar el círculo. 

Pese a adelantarse el Real Madrid con un gol de Benzema, en el que puede ser uno de los últimos tantos que meta antes de ingresar en prisión, los japos fueron capaces de remontar y ponerse por delante 1-2, antes de que el de negro (válgame la redundancia) les regalase un penaldo inexistente para empatar el partido.

Aguantaron la embestida arbitral los cornudos corneados, e incluso llegaron al final del partido dominando a la banda de Florentino. Llegado el minuto 90, Sergio Ramos, que es un paquete infumable hizo una falta que suponía su segunda tarjeta amarilla y que habría dejado a los Blancos con 10 durante todo el tiempo extra. Sin embargo, el árbitro que ya tenía la tarjeta en la mano, recibió un aviso por el pinganillo para que se la guardara. Y eso hizo el muy hijo de puta.

En la prórroga con los japos cascados y frustrados, y con la seguridad de que el trencilla zambio no iba a permitir que se llevaran el mundialito, apareció un ebólico Cristiano para ratificar el atraco empujando dos balones en una nueva gloriosa actuación arbitral de la que, sin duda, nadie hablará. Cierra pues el año el Robar Madrid con tres títulos robados tras empate en el tiempo reglamentario, y ninguno a nivel nacional. Posiblemente sea un nuevo record.

Y los japos, además de putas, poniendo la cama y recibiendo el trofeo ‘Fair Play’, por no protestar demasiado ante el esperpento de hoy.

Otra vez más, lo que todos sabíamos que iba a pasar, pasó. Y nadie hará nada para evitarlo.

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No se puede robar más, ni peor. Con descaro, poniéndole al fútbol la cornamenta del escudo del Kashima, el equipo con nombre de sushi que pese a que son una banda impresentable mereció sin duda llevarse una copa que el doce de Zizú les ha trincado sin disimulo. Cuatro goles de dos delincuentes dentro y fuera del campo y un juez corrupto han llevado en volandas al Real Madrid a levantar este chiste de torneo, al que solo le faltó una agresión de Mister Portugal para cerrar el círculo.

Pese a adelantarse el Real Madrid con un gol de Benzema, en el que puede ser uno de los últimos tantos que meta antes de ingresar en prisión, los japos fueron capaces de remontar y ponerse por delante 1-2, antes de que el de negro (válgame la redundancia) les regalase un penaldo inexistente para empatar el partido.

Aguantaron la embestida arbitral los cornudos corneados, e incluso llegaron al final del partido dominando a la banda de Florentino. Llegado el minuto 90, Sergio Ramos, que es un paquete infumable hizo una falta que suponía su segunda tarjeta amarilla y que habría dejado a los Blancos con 10 durante todo el tiempo extra. Sin embargo, el árbitro que ya tenía la tarjeta en la mano, recibió un aviso por el pinganillo para que se la guardara. Y eso hizo el muy hijo de puta.

En la prórroga con los japos cascados y frustrados, y con la seguridad de que el trencilla zambio no iba a permitir que se llevaran el mundialito, apareció un ebólico Cristiano para ratificar el atraco empujando dos balones en una nueva gloriosa actuación arbitral de la que, sin duda, nadie hablará. Cierra pues el año el Robar Madrid con tres títulos robados tras empate en el tiempo reglamentario, y ninguno a nivel nacional. Posiblemente sea un nuevo record.

Y los japos, además de putas, poniendo la cama y recibiendo el trofeo ‘Fair Play’, por no protestar demasiado ante el esperpento de hoy.

Y otra vez más, lo que todos sabíamos que iba a pasar, pasó. Y nadie hará nada para evitarlo.

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