Luis Enrique se alonsiza. El Barça pierde gas.

Luis Enrique se ‘alonsiza’. El Barça pierde gas

Luis Enrique se ‘alonsiza’. El Barça pierde gas

AFernando Alonso, excampeonísimo de Fórmula uno, madridista declarado, asturiano de nacimiento, español de corazón y suizo de cuenta bancaria, le ha salido un duro competidor en la persona de Luis Enrique Martínez: los amantes del deporte nos preguntamos cual de sus respectivos bólidos corre menos.

Quizá el debate daría para un capítulo de Top Gear en su nueva versión, y para los siempre hilarantes comentarios de su trío de presentadores, pero, evitemos el bochorno al que serían capaces de someternos.

Habrá todavía a estas alturas algún despistadillo creyente que se pregunte el motivo del deterioro futbolistico al que se ve sometido, jornada tras jornada, el equipo azulgrana, aunque somos aún unos pocos los que nos preguntamos a que milagroso acontecimiento se debe el alumbramiento en forma de triplete de la primera temporada tras la serie de misteriosos episodios ocurridos en el vestuario culé, que por entonces tenía una gran semejanza con el camerino de los hermanos Marx. Aquello, y no lo de ahora, es lo que se torna realmente extraordinario. Los síntomas dan buena fe de ello. Por partes:

Para empezar, no se ha añadido a la riqueza táctica del equipo la utilización del contragolpe, son los tres de arriba los que se quedan descolgados en el repliegue, de ahí la separación entre líneas. Y en todo caso lo que hace no es complementar sin sustituir el fútbol de posesión, con Busquets como futbolista más damnificado.

Tampoco Messi ha cambiado sus hábitos porque sí. Antes era un verdadero organizador el que ordenaba y mandaba el juego del Barça, Xavi Hernández. Ahora lo hacen Rakitic, un jugador de más recorrido pero no un organizador, e Iniesta, un gran futbolista para la conducción y el desborde en zona ofensiva, por lo que el argentino ha de aportar su granito de arena en la fase de construcción, alejado de su verdadera zona de influencia e intimidación.

Neymar y Messi, dos futbolistas con una influencia tan elevada en el juego, no sólo constituyen una incomodidad para el rival sino que, en ocasiones, se tercia contraproducente para el propio colectivo que no duda en entregarles la pelota, aun resultando poco eficaz y desaconsejable en muchas ocasiones.

No puedo dejar de mencionar el despropósito defensivo, personalizado en Javier Mascherano, un mediocentro clásico que con Guardiola rindió a un gran nivel, ya que el equipo jugaba muy lejos de área propia y los centrales sabían leer las zonas de rechaces contrarias y los posibles pasillos para la contra rival, tarea en la que, el propio Busquets, desarrollaba con maestría.

Y para acabar, como Rijkaard, el desprecio más absoluto por la cantera y su nula visión para apostar por un Arda Turan crecido tras sus primeras titularidades.

Como se que dirán que me quejo mucho pero aporto pocas soluciones, ahí van las mías:

Defensa de tres  Mascherano, Piqué y Umtiti – viendo que la aportación de los laterales en ataque – especialmente dada la calidad de sus centros – es nula.

Sergio Roberto en el carril derecho (en el 0-4 de Penaltyland lo bordó) en un centro del campo con cinco hombres. Junto a Busquets e Iniesta, Turan en el flanco izquierdo y Rakitic más liberado.

Y arriba, Messi a su bola y Suárez arrancando sus diagonales desde la izquierda, con el Mohicano sentado recibiendo las descargas de ‘espabilina’ necesarias para que se le quite la tontería. No caerá esa breva, pero yo lo dejo ahí.

Jesús C.  Facebook  Twitter

AFernando Alonso, excampeonísimo de Fórmula uno, madridista declarado, asturiano de nacimiento, español de corazón y suizo de cuenta bancaria, le ha salido un duro competidor en la persona de Luis Enrique Martínez: los amantes del deporte nos preguntamos cual de sus respectivos bólidos corre menos.

Quizá el debate daría para un capítulo de Top Gear en su nueva versión, y para los siempre hilarantes comentarios de su trío de presentadores, pero, evitemos el bochorno al que serían capaces de someternos.

Habrá todavía a estas alturas algún despistadillo creyente que se pregunte el motivo del deterioro futbolistico al que se ve sometido, jornada tras jornada, el equipo azulgrana, aunque somos aún unos pocos los que nos preguntamos a que milagroso acontecimiento se debe el alumbramiento en forma de triplete de la primera temporada tras la serie de misteriosos episodios ocurridos en el vestuario culé, que por entonces tenía una gran semejanza con el camerino de los hermanos Marx. Aquello, y no lo de ahora, es lo que se torna realmente extraordinario. Los síntomas dan buena fe de ello. Por partes:

Para empezar, no se ha añadido a la riqueza táctica del equipo la utilización del contragolpe, son los tres de arriba los que se quedan descolgados en el repliegue, de ahí la separación entre líneas. Y en todo caso lo que hace no es complementar sin sustituir el fútbol de posesión, con Busquets como futbolista más damnificado.

Tampoco Messi ha cambiado sus hábitos porque sí. Antes era un verdadero organizador el que ordenaba y mandaba el juego del Barça, Xavi Hernández. Ahora lo hacen Rakitic, un jugador de más recorrido pero no un organizador, e Iniesta, un gran futbolista para la conducción y el desborde en zona ofensiva, por lo que el argentino ha de aportar su granito de arena en la fase de construcción, alejado de su verdadera zona de influencia e intimidación.

Neymar y Messi, dos futbolistas con una influencia tan elevada en el juego, no sólo constituyen una incomodidad para el rival sino que, en ocasiones, se tercia contraproducente para el propio colectivo que no duda en entregarles la pelota, aun resultando poco eficaz y desaconsejable en muchas ocasiones.

No puedo dejar de mencionar el despropósito defensivo, personalizado en Javier Mascherano, un mediocentro clásico que con Guardiola rindió a un gran nivel, ya que el equipo jugaba muy lejos de área propia y los centrales sabían leer las zonas de rechaces contrarias y los posibles pasillos para la contra rival, tarea en la que, el propio Busquets, desarrollaba con maestría.

Y para acabar, como Rijkaard, el desprecio más absoluto por la cantera y su nula visión para apostar por un Arda Turan crecido tras sus primeras titularidades.

Como se que dirán que me quejo mucho pero aporto pocas soluciones, ahí van las mías:

Defensa de tres  Mascherano, Piqué y Umtiti – viendo que la aportación de los laterales en ataque – especialmente dada la calidad de sus centros – es nula.

Sergio Roberto en el carril derecho (en el 0-4 de Penaltyland lo bordó) en un centro del campo con cinco hombres. Junto a Busquets e Iniesta, Turan en el flanco izquierdo y Rakitic más liberado.

Y arriba, Messi a su bola y Suárez arrancando sus diagonales desde la izquierda, con el Mohicano sentado recibiendo las descargas de ‘espabilina’ necesarias para que se le quite la tontería. No caerá esa breva, pero yo lo dejo ahí.  Jesús C.  Facebook  Twitter 


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