El Barça se suicida con la pistola de Luis Enrique

El Barcelona se suicida con la pistola de Luis Enrique (y la de Vicandi)

3 de Octubre, 2016


El pésimo resultado que se antojaba el cuarto empate consecutivo del Madrid de Zizú, esta vez ante el Eibar, se ha tornado un puntazo tras la vergonzante derrota del Barcelona en Balaídos ante el Celta de Berizzo y Vicandi Garrido, más diputado socialista que nunca y que ha escondido, tras su perpetua y repugnante sonrisa, una abstención a la hora de pitar que permite que la Liga siga gobernada – a pachas con el Atleti – por el Visir y sus doce ministros.




Respondió el Barcelona a Isco, que más que Isco, fue asco, con un Busquets que cada vez nos recuerda más a su padre; a la desaparición de Benzemá – que estará con la cabeza más que probablemente enfocada en su próximo delito – con el Suárez más parecido a Morata. Contestó al carajal de Carvajal con una lección de madridismo de Jordi Alba. A Keylor ‘Tragas’, con Ter ‘devoras’. En fin, que en el uno contra uno, solo podríamos decir que Messi superó, una vez más, la ‘performance’ de Cristiano.

Y aún, pese a la incomparecencia de la mitad del ejercito del Visirato a la pasada de revista de piperolandia, la alegría que propició el empate en la culerada se vio empañada por otro ataque de entrenador de Luis Enrique, que con rotaciones en todas las líneas, volvió a liarla, y llegó al descanso con un 3-0 fruto de tres disparos de los defensores azulgranas en sus propios pies.

Ya en la segunda parte y con sendos cambios en el intermedio (Benzemá por Morata y Antonio Alcántara por Iniesta) el Real Madrid fue más Real Madrid que nunca, lo que no nos sorprendió tanto como que el Barcelona mudó su morado potemita por el blanco tras jugar todo el segundo tiempo ‘a la Zizú’, bombardeando la cabeza de un Piqué que pudo acabar con un hattrick en un homenaje a Sergio Manos: brillando en ataque pero naufragando en defensa.

Pero le faltó al entrenador azulgrana la flor del madridista, el ‘tiempo flo’ y ese jugador número doce que siempre marca las diferencias y no pudo remontar un partido que, en cierto momento, daba la impresión que se iba a inclinar hacia el lado azulgrana. Luis Enrique y Vicandi, hoy dos madridistas más, lo evitaron. 





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